{"id":1673,"date":"2021-11-27T02:44:16","date_gmt":"2021-11-27T02:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/sittaunam19.wordpress.com\/?p=1673"},"modified":"2021-11-27T02:44:16","modified_gmt":"2021-11-27T02:44:16","slug":"la-sostenibilidad-de-la-vida-y-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-la-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sittaunam.org\/index.php\/2021\/11\/27\/la-sostenibilidad-de-la-vida-y-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-la-mujer\/","title":{"rendered":"La sostenibilidad de la vida y la eliminaci\u00f3n de la violencia contra la mujer"},"content":{"rendered":"\n<p>Violencia, de acuerdo con la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, es el <strong><span style=\"text-decoration:underline;\">uso intencional<\/span> de la fuerza f\u00edsica o el poder real o como amenaza contra uno mismo, una persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de da\u00f1o psicol\u00f3gico, lesiones, la muerte, privaci\u00f3n o mal desarrollo.<\/strong> En ese sentido, la opresi\u00f3n es un tipo de violencia que surge en cualquier situaci\u00f3n de dominio, una de las m\u00e1s comunes es la de la dependencia econ\u00f3mica de las mujeres (1).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa tal dependencia econ\u00f3mica? Desde la econom\u00eda convencional, no hay otro trabajo a considerar m\u00e1s que el mercantil, el trabajo que se compra y se vende por un salario, sobre esta visi\u00f3n restringida del trabajo, la econom\u00eda feminista destaca que quedan fuera las mujeres y la dimensi\u00f3n de g\u00e9nero (1). Picchio (1992 en: Brunet y Santamar\u00eda 2016) plantea que para comprender las caracter\u00edsticas generales y persistentes del trabajo asalariado \u201cdebemos investigar el lado oculto del trabajo de las mujeres: el trabajo de reproducci\u00f3n, habitualmente definido como \u2018trabajo dom\u00e9stico\u2019\u201d. Esto es as\u00ed porque el trabajo de la reproducci\u00f3n o  dom\u00e9stico-familiar es el factor explicativo del empleo femenino. No s\u00f3lo porque el trabajo reproductivo condiciona la actividad laboral de las mujeres, sino porque ese trabajo dom\u00e9stico-familiar constituye, adem\u00e1s, el n\u00facleo de las desigualdades de g\u00e9nero (1). A esto le podemos agregar que, cuando se trata de trabajo asalariado, suele ser precarizado en tanto la actividad a desempe\u00f1ar est\u00e9 asociada al trabajo dom\u00e9stico: limpieza, cuidado de las y los enfermos y personas mayores, educaci\u00f3n de las y los ni\u00f1os, atenci\u00f3n emocional, entre otras; es decir, lo que vemos es un <strong>desprecio sistem\u00e1tico hacia las actividades relacionadas con el trabajo dom\u00e9stico y el uso del trabajo reproductivo para perpetuar la din\u00e1mica capitalista.<\/strong> Por lo anterior, cabe se\u00f1alar la situaci\u00f3n de precariedad de las trabajadoras y trabajadores acad\u00e9micos pues, precisamente, la labor docente es un trabajo feminizado que implica la realizaci\u00f3n de actividades no remuneradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este panorama de c\u00edrculo vicioso del capitalismo, en donde se ha pretendido capitalizar el grabajo dom\u00e9stico en lugar de humanizar el trabajo en general, Amaia P\u00e9rez (2011) plantea que lo que estamos afrontando es una crisis sist\u00e9mica y civilizatoria, en la que lo que necesitamos cuestionar es el conjunto del \u201cproyecto modernizador\u201d, la idea misma de desarrollo, progreso y crecimiento. Para ello, si partimos de lo que consideramos vida o de lo que es vital para nuestra subsistencia, notaremos que hay una incompatibilidad vida-capitalismo,  De acuerdo con lo que plantea Butler (2010, en: P\u00e9rez 2011) &#8220;la vida exige que se cumplan varias condiciones sociales y econ\u00f3micas para que se mantenga como tal\u201d.  La \u00fanica v\u00eda para cumplir tales condiciones es mediante la interacci\u00f3n: \u201cimplica [\u2026] la dependencia de unas personas que conocemos, o apenas conocemos, o no conocemos\u201d. Reconocer dicha dependencia o vulnerabilidad no es aceptar un mal, \u201csino la potencia que <strong>hay ah\u00ed: la posibilidad de sentirnos afectados por lo que les ocurre al resto, y la constataci\u00f3n de que la vida es siempre vida en com\u00fan, en interdependencia; y en ecodependencia, dependemos de los recursos naturales y energ\u00e9ticos que nos sustentan<\/strong>\u201d (Butler, 2010 en: P\u00e9rez 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Amaia P\u00e9rez (2011), recalca la inevitabilidad de esa interdependencia y que es importante deconstruir las relaciones de asimetr\u00eda y jerarqu\u00eda, donde ciertos sujetos o colectivos, asociados a la feminidad, son unilateralmente calificados como dependientes (con las connotaciones de parasitismo que de aqu\u00ed se derivan); mientras que otros, asociados a la masculinidad, son socialmente legitimados como independientes en aras de sus aportes a los mercados pero, en realidad, es un espejismo que solo se mantiene en base a ocultar las dependencias y a los sujetos que se hacen cargo de ellas.<strong> La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo hacer para que la interdependencia se d\u00e9 en t\u00e9rminos de reciprocidad<\/strong> (2).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Ignasi Brunet y Carlos Santamar\u00eda (2016). La econom\u00eda feminista y la divisi\u00f3n sexual del trabajo. Culturales. \u00c9poca II &#8211; Vol. IV &#8211; N\u00fam. 1, 61-86<\/li><li>P\u00e9rez, A. (2011). Crisis multidimensional y sostenibilidad de la vida. Investigaciones Feministas, 2, 29-53.<\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violencia, de acuerdo con la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, es el uso intencional de la fuerza f\u00edsica o el poder real o como amenaza contra uno mismo, una persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de da\u00f1o psicol\u00f3gico, lesiones, la muerte, privaci\u00f3n o mal desarrollo. En ese sentido, la opresi\u00f3n es un tipo de violencia que surge en cualquier situaci\u00f3n de dominio, una de las m\u00e1s comunes es la de la dependencia econ\u00f3mica de las mujeres (1). \u00bfQu\u00e9 significa tal dependencia econ\u00f3mica? Desde la econom\u00eda convencional, no hay otro trabajo a considerar m\u00e1s que el mercantil, el trabajo que se compra y se vende por un salario, sobre esta visi\u00f3n restringida del trabajo, la econom\u00eda feminista destaca que quedan fuera las mujeres y la dimensi\u00f3n de g\u00e9nero (1). Picchio (1992 en: Brunet y Santamar\u00eda 2016) plantea que para comprender las caracter\u00edsticas generales y persistentes del trabajo asalariado \u201cdebemos investigar el lado oculto del trabajo de las mujeres: el trabajo de reproducci\u00f3n, habitualmente definido como \u2018trabajo dom\u00e9stico\u2019\u201d. Esto es as\u00ed porque el trabajo de la reproducci\u00f3n o dom\u00e9stico-familiar es el factor explicativo del empleo femenino. No s\u00f3lo porque el trabajo reproductivo condiciona la actividad laboral de las mujeres, sino porque ese trabajo dom\u00e9stico-familiar constituye, adem\u00e1s, el n\u00facleo de las desigualdades de g\u00e9nero (1). A esto le podemos agregar que, cuando se trata de trabajo asalariado, suele ser precarizado en tanto la actividad a desempe\u00f1ar est\u00e9 asociada al trabajo dom\u00e9stico: limpieza, cuidado de las y los enfermos y personas mayores, educaci\u00f3n de las y los ni\u00f1os, atenci\u00f3n emocional, entre otras; es decir, lo que vemos es un desprecio sistem\u00e1tico hacia las actividades relacionadas con el trabajo dom\u00e9stico y el uso del trabajo reproductivo para perpetuar la din\u00e1mica capitalista. Por lo anterior, cabe se\u00f1alar la situaci\u00f3n de precariedad de las trabajadoras y trabajadores acad\u00e9micos pues, precisamente, la labor docente es un trabajo feminizado que implica la realizaci\u00f3n de actividades no remuneradas. Ante este panorama de c\u00edrculo vicioso del capitalismo, en donde se ha pretendido capitalizar el grabajo dom\u00e9stico en lugar de humanizar el trabajo en general, Amaia P\u00e9rez (2011) plantea que lo que estamos afrontando es una crisis sist\u00e9mica y civilizatoria, en la que lo que necesitamos cuestionar es el conjunto del \u201cproyecto modernizador\u201d, la idea misma de desarrollo, progreso y crecimiento. Para ello, si partimos de lo que consideramos vida o de lo que es vital para nuestra subsistencia, notaremos que hay una incompatibilidad vida-capitalismo, De acuerdo con lo que plantea Butler (2010, en: P\u00e9rez 2011) &#8220;la vida exige que se cumplan varias condiciones sociales y econ\u00f3micas para que se mantenga como tal\u201d. La \u00fanica v\u00eda para cumplir tales condiciones es mediante la interacci\u00f3n: \u201cimplica [\u2026] la dependencia de unas personas que conocemos, o apenas conocemos, o no conocemos\u201d. Reconocer dicha dependencia o vulnerabilidad no es aceptar un mal, \u201csino la potencia que hay ah\u00ed: la posibilidad de sentirnos afectados por lo que les ocurre al resto, y la constataci\u00f3n de que la vida es siempre vida en com\u00fan, en interdependencia; y en ecodependencia, dependemos de los recursos naturales y energ\u00e9ticos que nos sustentan\u201d (Butler, 2010 en: P\u00e9rez 2011). Amaia P\u00e9rez (2011), recalca la inevitabilidad de esa interdependencia y que es importante deconstruir las relaciones de asimetr\u00eda y jerarqu\u00eda, donde ciertos sujetos o colectivos, asociados a la feminidad, son unilateralmente calificados como dependientes (con las connotaciones de parasitismo que de aqu\u00ed se derivan); mientras que otros, asociados a la masculinidad, son socialmente legitimados como independientes en aras de sus aportes a los mercados pero, en realidad, es un espejismo que solo se mantiene en base a ocultar las dependencias y a los sujetos que se hacen cargo de ellas. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo hacer para que la interdependencia se d\u00e9 en t\u00e9rminos de reciprocidad (2). Ignasi Brunet y Carlos Santamar\u00eda (2016). La econom\u00eda feminista y la divisi\u00f3n sexual del trabajo. Culturales. \u00c9poca II &#8211; Vol. IV &#8211; N\u00fam. 1, 61-86 P\u00e9rez, A. (2011). Crisis multidimensional y sostenibilidad de la vida. 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